Publicado 30.05.2016 |


Mucho se ha hablado sobre liderazgos. Existen distintos tipos de liderazgos como tipo de líderes, se ha dicho que un gerente debe ser líder y coach. También se ha hablado sobre el liderazgo relacional, resonante y el liderazgo trascendente, es decir, que un líder debe ser capaz de conseguir algo más que trabajo de su equipo.

Mucha agua corrió debajo del puente desde Sócrates con su Mayéutica extrayendo "lo mejor de sí" de cada persona hasta los estilos autocráticos, democráticos, liberales (laissez faire), carismáticos, etc.

Sin embargo, estos liderazgos son insuficientes a la hora de desplegar una gestión sustentable del nuevo siglo. Ya no alcanza con tener unos objetivos claros y seguidores dispuestos a recorrer el camino delimitado, se presenta una nueva dimensión de negocios haciendo, imprescindible reformular clásicos pensamientos. Estos tiempos exigen un estilo de liderazgo de múltiples compromisos.

Estamos hablando de nuevos desafíos, de nuevos entornos y de varios objetivos. Hay multiplicidad de frentes de combate y el éxito no se logra sólo con acólitos disciplinados encaminados hacia un objetivo ideal.

Esta realidad implica la creación y recreación de nuestros mapas mentales. El líder sustentable tiene la titánica tarea de convocar al desaprendizaje y reaprendizaje sobre nuevos conceptos, ideas y prácticas que ni siquiera él imagina para este presente.

El líder sustentable trabaja naturalmente con la diversidad y la considera como un activo. Cree profundamente que la inclusión es un factor determinante a la hora de conformar equipos diversos, generadores de mayor calidad de ideas y, cuya mirada interpretará en forma más clara la heterogeneidad de los stakeholders.

Se trata de crear novedosas propuestas de creación de cultura organizacional que tenga incorporada la eliminación de patrones de conducta que nos impidan "ver al prójimo como un hermano y al cliente como a nosotros mismos".

Ejercer este liderazgo implica asumir lo que denomino la "lógica del cuestionamiento". Significa que debemos cuestionar y hacer cuestionar a nuestra gente la manera en que trabajamos, el destino de los productos que lanzamos, su ciclo de vida y la sustentabilidad o no  de las prácticas que lo llevaron a cabo. Si replanteamos cada accionar y lo contrastamos con nuestro compromiso con el medio ambiente, la responsabilidad social y el respeto a la vida humana, se podrán lograr un mejoramiento continuo de metas, y batir permanentemente nuestras propias marcas.

Este estilo presenta desafíos tan ambiciosos como nunca antes fueron planteados. No se trata de interpretar al potencial consumidor, estudiar sus hábitos de consumo o descubrir nuevos nichos de mercado. Estamos hablando de un real compromiso con la sociedad y el planeta. Es realizar una profunda revisión de nuestra conciencia y una altruista vocación de servicio hacia la gente.

Lo cual necesariamente nos lleva a revisar y redefinir los más altos estándares que predica la Responsabilidad Social Empresaria (RSE). Por ello, convendrá trabajar con la fuerza, la mente y la sensibilidad de su equipo.

Lograr que toda la gente entienda que la responsabilidad social impartida  por la organización generará grandes logros y compromiso social significativo, será uno de los mayores retos del líder sustentable. Es clave que en su gestión brinde un aporte consecuente con las necesidades sociales, más allá del producto o servicio.

Este líder cambia su enfoque en busca de la implementación de las prácticas adecuadas, renueva constantemente su compromiso con la visión organizacional y actualiza procesos que lleven a la mejora constante. Esta persona puede mutar  todo lo que ha aprendido pero nunca cambiará sus férreos principios; los que están delimitados en forma inalterable en su ser, patrimonio  conductual y bagaje cultural.

Del libro "El Gerente Sustentable" (Ed. Dunken, Bs. As. 2013)

Autor: Dr. Claudio Rodríguez Agüero (Argentina)